Piloto Atacameño del Copec RallyMobil Bruno Aguirre Serazzi: “Volver a correr en Copiapó es regresar al lugar donde nació mi sueño”


“Uno nunca deja de pertenecer al lugar donde aprendió a soñar”

Hay lugares que nunca se olvidan.

Por más kilómetros que pasen, por más caminos recorridos y nuevas ciudades que aparezcan en la vida, siempre existe un lugar al que el corazón vuelve una y otra vez.

Para Bruno Serazzi ese lugar es Atacama.

Aunque hoy vive en Coyhaique y representa a la Región de Aysén en el Campeonato Nacional Copec RallyMobil, basta escuchar sus palabras para entender que una parte importante de su historia sigue escrita entre Copiapó, El Salvador, Chañaral, Caldera y Bahía Inglesa.

Su infancia estuvo marcada por los motores, el desierto y las interminables aventuras junto a su padre. Aquellos recuerdos que parecían simples paseos familiares terminaron convirtiéndose en el punto de partida de un sueño que años más tarde lo llevaría a competir en el principal campeonato de rally del país.

“El rally comenzó mucho antes de subirme a un auto de competencia”

“Soy Bruno Aguirre Serazzi, aunque dentro del rally todos me conocen simplemente como Bruno Serazzi. Soy arquitecto de profesión y actualmente compito en la categoría GT2i del Campeonato Nacional Copec RallyMobil representando a Base Racing, un proyecto que nació con la idea de demostrar que desde las regiones también se pueden construir equipos deportivos de alto nivel.”

Pero antes de los podios, de los autos de carrera y de las hojas de ruta, hubo un niño maravillado por el mundo motor.

“Desde muy pequeño me fascinaban los autos, la velocidad y todo lo relacionado con el automovilismo. Acompañaba a mi papá a los antiguos Raid de Atacama y a distintas expediciones por el desierto. Recuerdo con mucha emoción cuando bajábamos por El Embudo, cuando subimos en jeep al Volcán Ojos del Salado o ese viaje a Catamarca para vivir una fecha del Mundial de Rally. Son recuerdos que quedaron para siempre.”

Aquellas experiencias fueron alimentando una pasión que nunca desapareció.

“Con los años entendí que el rally era mucho más que competir. Es una escuela de vida donde aprendes disciplina, trabajo en equipo, resiliencia y la capacidad de enfrentar desafíos todos los días.”

“Atacama me enseñó a no rendirme”

Cuando habla de su tierra, Bruno cambia el tono.

Las respuestas dejan de ser técnicas y aparecen los recuerdos.

“Crecí entre Copiapó, El Salvador y Chañaral. Como muchas familias de la región, nuestros veranos transcurrían entre Caldera y Bahía Inglesa. También recuerdo las noches estrelladas en Pan de Azúcar, los viajes por carretera y esa inmensidad del desierto que uno nunca vuelve a encontrar en otro lugar.”

Son imágenes que, asegura, siguen acompañándolo incluso viviendo a más de dos mil kilómetros de distancia.

“Atacama me enseñó el valor del esfuerzo. Es una tierra donde uno aprende a salir adelante con lo que tiene, a trabajar duro y a no rendirse frente a las dificultades. Esos valores hoy los llevo conmigo cada vez que me subo al auto.”

Incluso recuerda con cariño una etapa muy distinta de su vida.

“En algún momento tuve un taller mecánico en Copiapó. Lamentablemente los aluviones terminaron con ese proyecto, pero el vínculo con los motores siempre estuvo presente.”

“Llegar al RallyMobil fue un sueño construido paso a paso”

Nada ha sido casualidad.

Bruno reconoce que detrás de cada largada existen años de preparación, sacrificios familiares y muchas horas de trabajo.

“Llegar al RallyMobil no ocurre de un día para otro. Han sido años buscando auspiciadores, capacitándome, aprendiendo junto a pilotos y navegantes con experiencia y desarrollando Base Racing como un proyecto serio.”

Desde Coyhaique, donde hoy reside, los desafíos son aún mayores.

“Competir desde una región extrema implica asumir enormes costos logísticos, pero eso nunca fue una excusa. Al contrario, nos motivó a demostrar que desde cualquier rincón de Chile se pueden hacer bien las cosas.”

“Volver a Copiapó será el momento más emocionante de la temporada”

De todas las fechas del campeonato, ninguna significa tanto como la que se disputará en Atacama.

“No tengo dudas de que será la carrera más especial del año.”

La emoción aparece de inmediato.

“Voy a volver a competir por los mismos caminos donde crecí. Me reencontraré con amigos, familiares y personas que me vieron cuando era niño. Es difícil explicar lo que significa regresar años después convertido en piloto del RallyMobil.”

Más que un resultado deportivo, será un regreso a sus propios recuerdos.

“Quiero representar de la mejor manera tanto a la Patagonia como a Atacama. Son dos regiones que forman parte de mi identidad y que me han enseñado quién soy.”

“Nunca he dejado de sentirme atacameño”

Aunque hoy su presente está en el sur, Bruno asegura que jamás ha perdido el vínculo con la región.

“Atacama representa mis orígenes. Allí crecí, allí están muchos de mis mejores recuerdos y gran parte de mi familia. Nunca he dejado de sentirme atacameño.”

Su historia, dice, está construida entre dos paisajes completamente distintos.

“Por un lado está el desierto más árido del mundo y, por otro, la Patagonia. Son dos extremos de Chile que terminaron formando mi manera de ver la vida.”

Un mensaje para quienes hoy comienzan a soñar

Antes de despedirse, Bruno deja una reflexión dirigida especialmente a los jóvenes deportistas de Atacama.

“Los sueños sí se cumplen, pero necesitan tiempo. Detrás de cada logro existen años de trabajo, sacrificios y también muchas caídas.”

Su propia historia es el mejor ejemplo.

“Soy arquitecto, empresario, padre de familia y piloto. He tenido que equilibrar todas esas responsabilidades para perseguir este sueño. No vengo de una familia ligada al automovilismo ni con grandes recursos, por eso sé que muchas veces el camino parece cuesta arriba.”

Por eso insiste en una idea que lo ha acompañado toda su vida.

“No esperen el momento perfecto. Den el primer paso. Muchas veces los resultados tardan, pero cuando existe disciplina, perseverancia y pasión, las cosas terminan llegando.”

Y antes de cerrar la conversación deja una frase que resume su historia y que bien podría convertirse en inspiración para toda una generación de deportistas atacameños:

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