El encuentro entre Francisco de Aguirre y Nueva Estrella se disputó el sábado en el Estadio Municipal Eladio Rojas Díaz. Tras los incidentes registrados durante la jornada, el municipio hizo un llamado a las instituciones deportivas a resguardar el respeto y la sana convivencia en los recintos deportivos.
La Municipalidad de Tierra Amarilla manifestó públicamente su rechazo a los hechos de violencia registrados el sábado 5 de septiembre en el Estadio Municipal Eladio Rojas Díaz, en el marco de la final del Zonal Norte, categoría Senior +45.
El encuentro enfrentó a Francisco de Aguirre, representante de la Asociación CANADELA Paipote, y Nueva Estrella, perteneciente a la Asociación CANADELA Copiapó, en un recinto que fue dispuesto como escenario neutral para ambas instituciones.
De acuerdo con el comunicado emitido por el municipio, los hechos ocurridos durante la jornada son considerados contrarios a los valores que deben estar presentes en una actividad deportiva, especialmente en instancias que reúnen a deportistas, dirigentes, cuerpos técnicos y familias.
Desde la administración municipal señalaron que el recinto fue facilitado para el desarrollo de la competencia debido a sus condiciones para albergar este tipo de encuentros y reiteraron que no se avala ningún acto de violencia dentro o fuera de los espacios deportivos.
La situación también abrió nuevamente el debate sobre la importancia de que quienes participan de este tipo de competencias —clubes, asociaciones, jugadores, dirigentes y espectadores— contribuyan al desarrollo de jornadas deportivas marcadas por el respeto y la sana competencia.
El municipio recordó además que ha buscado promover el deporte y la actividad física mediante la disposición de recintos para actividades comunales, provinciales y regionales, por lo que lamentó que una jornada deportiva terminara marcada por situaciones que se alejan de esos objetivos.
Finalmente, la Municipalidad de Tierra Amarilla realizó un llamado a las distintas organizaciones deportivas y asistentes a asumir el compromiso de cuidar los recintos y mantener conductas acordes con los principios del deporte.
El desafío, más allá de cualquier resultado o rivalidad deportiva, es que los recintos vuelvan a ser espacios de encuentro para deportistas, familias y comunidades.

