Copiapina Rafaella Verón irrumpe en el kickboxing nacional y proyecta salto internacional

La joven deportista de 15 años tuvo un debut triunfal a nivel país y ya apunta al Mundial de Colombia, consolidando una prometedora carrera en los deportes de combate.

Con apenas 15 años, la copiapina Rafaella Verón Maggi comienza a posicionarse como una de las nuevas cartas del deporte de combate en la Región de Atacama, tras un sólido debut en el circuito nacional de kickboxing, disciplina que recientemente incorporó a su formación deportiva.

Su ingreso a este exigente deporte no fue planificado, pero sí decisivo. Mientras entrenaba karate —disciplina que practica hace más de siete años—, presenció una sesión de kickboxing que despertó inmediatamente su interés. “Sentí que combinando ambas disciplinas podía mejorar mi rendimiento”, comentó, evidenciando una visión integral poco común para su edad.

El estreno competitivo no pudo ser mejor. En su primera participación nacional, Rafaella mostró carácter, técnica y disciplina para imponerse en un combate de alta intensidad. “Fueron tres rounds muy exigentes, donde seguí las instrucciones de mi coach, Camilo Zenteno, lo que me permitió sacar ventaja y quedarme con la victoria”, relató.

El crecimiento del kickboxing en Atacama también forma parte del contexto que impulsa su desarrollo. “Antes era casi nula la práctica, pero hoy ha crecido bastante y cada vez más personas, especialmente mujeres, se están sumando”, destacó la joven atleta.

En cuanto a sus objetivos, la deportista no esconde su ambición: su principal meta en kickboxing es llegar en óptimas condiciones al Mundial que se disputará en octubre en Colombia. Paralelamente, continuará compitiendo en karate y proyecta incursionar en jiu-jitsu a corto plazo, consolidando así un perfil multidisciplinario.

Su rutina da cuenta del compromiso: entrena de lunes a sábado, con jornadas que alcanzan hasta cuatro horas diarias. En kickboxing se prepara en la Academia Musashi junto al sensei Camilo Zenteno; en karate lo hace en el dojo Fudoshin bajo la dirección de Matías Rojas; y en jiu-jitsu entrena con el profesor Ginno Álvarez en la academia Cohab de Copiapó. A ello suma trabajo físico en gimnasio y asesoría nutricional especializada.

Finalmente, Rafaella enfatizó el rol clave de su entorno. “El apoyo de mi familia es fundamental, ellos me ayudan con los viajes y la implementación. Como academia realizamos rifas, pero sería muy importante contar con auspiciadores que me permitan seguir creciendo y representar a Atacama y a Chile”, cerró.

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