Con sólo 15 años llegó al cuadro de Coquimbo Unido, vivió en pensiones estudiando y entrenando, mientras sigue ganando experiencia junto a Diego “Mono” Sánchez y Miguel Pinto.
La historia del copiapino Cristóbal Dorador Barraza no es muy distinta a la de tantos niños que sueñan con ser futbolistas. Con 10 años, mientras veía fútbol sala, sintió que su puesto en este deporte estaba en el arco y como reconoce, en ese momento “me enamoré de los guantes”, a los 15 emigró a perseguir su sueño a tierras Piratas y hoy, con 19 años, forma parte del plantel de Coquimbo Unido, celebró la primera estrella del cuadro pirata el año pasado y tiene la fortuna de compartir camarín con grandes porteros.
Cristóbal viaja en el tiempo para recordar a Diego Cortés, quien fue su primer entrenador de quien siempre tiene el mejor de los recuerdos, “fue un gran apoyo y sin él nada de lo que hoy estoy viviendo hubiera sido posible. Entrenando con él me dediqué por completo al puesto de arquero y supe que era esto lo que quería en mi vida y desde esa fecha nunca más solté los guantes”, reconoce.
Cuando cumplió los 15 años supo que ese sueño había que perseguirlo, pero para ello había que tomar una decisión no menor pues era necesario alejarse de Copiapó donde jugar al fútbol cuesta el doble por las escasas condiciones con que cuenta la capital de Atacama para la práctica de este deporte. “Me tocó vivir este proceso bastante joven y tomar esa decisión junto a mi familia y salir de casa y llegar a Coquimbo a vivir una gran experiencia y comenzar a vivir un lindo proceso en que conocí a muy buenas personas y compañeros. En ese tiempo llegué a una pensión junto a otros jóvenes que estaban en la misma sintonía mía donde había que entrenar, luego estudiar y luego entrenar de nuevo en la tarde. Eso fue una gran ayuda al no tener a mi familia en el día a día”, indica.
El presente de Cristóbal Dorador es vestir la camiseta del actual campeón del fútbol chileno, seguir ganando experiencia y trabajar para lo que será un año de importantes compromisos para el elenco Pirata luego de su primer año en el profesionalismo. Y claro, si comparte camarín, entre otros, con Miguel Pinto y Diego “Mono” Sánchez. “Me toca compartir con ellos y tenerlos como compañeros y la verdad que es algo soñado, más aún cuando los pude ver jugando por televisión y luego pasar a tenerlos como compañeros y que ellos te guíen y aconsejen todos los días forman parte del sueño que estoy viviendo porque son grandes personas. Además de poder trabajar junto a Gonzalo Flores y Vicente Villegas, con quien me toca absorber toda la experiencia en la cancha”, reconoce.
El 2026 será intenso para Coquimbo Unido teniendo como principal desafío la Copa Libertadores de América, además de todos los torneros que se jugarán a nivel local, panorama que podría marcar el debut definitivo del portero copiapino bajo los tres palos de los “filibusteros”. “Estoy muy concentrado en trabajar duro junto a mis compañeros porque tengo plena consciencia que representamos los colores de una gran institución y tenemos un respeto inmenso por su hinchada. Pienso con tranquilidad y dando siempre lo mejor de mi en cada entrenamiento esperando que llegue el momento de demostrar lo que soy como portero”, concluyó.

